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Transformar el amor: matrimonio y esperanza en los grandes relatos

Al llegar a la Universidad de San Dámaso, ayer día 4, a las siete de la tarde, me di cuenta que iba a a acudir a la presentación de un libro, pero no era una presentación más.



Generalmente a estos actos suele acudir poca gente, por lo general allegados del autor, quizá algunos colegas y familiares y poco más. En la Universidad había mucha gente, muchos matrimonios jóvenes que querían escuchar a José Miguel Granados hablar de su libro publicado en EUNSA (Ediciones de la Universidad de Navarra) pero, como era natural, lo presentaba en el ámbito académico en el que desarrolla su docencia. El aula Pablo Domínguez estaba llena del todo. ¡Buena convocatoria, José Miguel! ¡Enhorabuena!

Desde el primer momento se nos situaba en lo que es la publicación. Las intervenciones de los profesores Juan de Dios Larrú y del emérito Juan Ramón García Morato, junto a la del propio autor, no hicieron otra cosa que llevarnos a percibir que la vida conyugal y familiar aparece una y otra vez en las creaciones literarias; en el intento de indagar el misterio, el sentido y el fin de la afectividad y de la vocación matrimonial, para orientar la existencia y reencontrar las motivaciones para seguir adelante en el camino emprendido, con ánimo renovado.


Los textos literarios seleccionados en este libro, en su mayoría del ámbito anglosajón, o de centro Europa, y norte América, en el siglo XIX o de la primera mitad del XX, son de indudable calidad artística y cultural. ¿Por qué estos textos? Porque le gustaron al autor y entendió le servirían para la expresión literaria de cuánto quería transmitir. ¿Por qué esas fechas? Podían haber sido otras, pero justo en esos momentos se sitúan los textos utilizados que le llevan a conectar por otra parte con el Magisterio de los tres últimos Papas, y así hacer actual su reflexión.


Además en ellos encontramos preciosos testimonios que reflejan la vida real y facilitan la tarea de descifrarla. En definitiva, con estas páginas se pretende, a partir de sencillos ejemplos literarios, tratar de algunos aspectos fundamentales de la identidad y de la misión del matrimonio y de la familia. De este modo podremos comprender y explicar mejor las razones de nuestra esperanza (cf. 1 Pe 3, 15) en el ámbito de la vocación al amor de los esposos.

Cualquier lector puede enriquecerse además de leer el libro, con la exposición hecha por José Miguel que acompaña a esta nota introductoria.


José Ignacio Varela González

Director del Ateneo de Teología



Transformar el amor.

Matrimonio y esperanza en los grandes relatos

José Miguel Granados Temes (EUNSA 2022)

Universidad San Dámaso (Aula Pablo Domínguez)

Madrid, 4 de noviembre de 2022


1. Visita a una exposición artística literaria


Imaginemos la lectura de este libro como la visita a una exposición artística literaria. Entramos en el recinto ferial de los grandes relatos, que reflejan la vida y la historia humana. Y lo hacemos con la mirada o la perspectiva del evangelio del matrimonio y de la familia. Podríamos decir que se trata de una visita a una exposición que podríamos titular “las edades del matrimonio”, descubierta en grandes relatos.

Antes de seguir, quisiera hacer referencia a mis anteriores publicaciones en las que trato estos temas. Por un lado, la tesis doctoral, defendida en el Instituto Juan Pablo II para estudios de matrimonio y familia, de la Universidad lateranense de Roma, y publicada en la Universidad San Dámaso, con el título: “La ética esponsal de Juan Pablo II. Estudio de los fundamentos de la moral de la sexualidad en las catequesis sobre la teología del cuerpo”. También una colección de artículos teológicos recogidos en un volumen bajo el título “Creo en el matrimonio y la familia. Juan Pablo II y el amor esponsal”. Así como la reciente publicación de una monografía titulada “El evangelio del matrimonio y de la familia”, publicada en la editorial de la Universidad de Navarra. Y, por último, un libro de reflexiones sobre los valores humanos y familiares en novelas de autoras del ámbito anglosajón, titulado “Mujer, ayúdame a amar”.

Pues bien, al adentrarnos en la exposición literaria recogida en el presente libro, descubrimos en esos relatos cautivadores de historias y relaciones humanas, por un lado, un ramillete de hermosas virtudes domésticas, como la paciencia, el perdón, la humildad, el coraje, la fortaleza, la perseverancia, la confianza, la alegría, la laboriosidad.

Por otro, nos sorprenderemos al encontrar importantes valores familiares, como la tarea de formar un hogar, espacio de acogida de cada persona, de cuidado del débil y necesitado, ámbito de cobijo y apoyo, de promoción y estímulo, de formación humana y cristiana; o la mirada de ternura hacia el otro, con el afecto sincero, la vida en común, el servicio prestado generosamente, la alegría compartida.

Pero sobre todo, consideraremos aspectos y dimensiones fundamentales de la identidad, la vocación y la misión del matrimonio. Así, la procreación como forma sublime de la fecundidad del amor, al recibir el don incomparable de cada hijo; la dignidad de la mujer, esposa y madre, la misión específica del padre; la educación como prolongación de la paternidad y la maternidad; la maduración afectiva; el protagonismo de la familia en la transformación social para construir una civilización de la vida y del amor.

Hay que subrayar que esta comprensión de la verdad del matrimonio y de la familia tiene lugar desde un doble foco o fuente: por un lado, la “experiencia esencialmente humana”, encontrada en los grandes relatos de forma existencial y narrativa, como expresión acendrada de la cultura cristiana occidental; por otro, la luz de la revelación divina, según la enseñanza de la gran tradición de la Iglesia. En este sentido, recogemos en cada capítulo elementos de la doctrina moral católica.

De este modo, nos adentrarnos con asombro en diversas “salas” y artistas para indagar el sentido del verdadero amor conyugal y familiar, que genera auténtica esperanza.


2. Caricaturistas y profetas de la metrópoli moderna


En primer lugar, nos encontramos con espléndidos caricaturistas y profetas de la metrópoli moderna.

Al que dedicamos más atención es al genial escritor Charles Dickens: dibujante del alma de la ciudad, polemista que denuncia las disfunciones sociales y las flagrantes injusticias, reivindicador de las clases humildes y postradas, despertador de las conciencias, humorista y crítico acerbo de la hipocresía de los poderosos.

Así, aprendemos a educar la mirada en una cultura de la imagen con el ejemplo de La pequeña Dorrit, la encantadora joven nacida en la prisión, en la que vive con su padre, encarcelado desde hace muchos años por deudas, que mantiene su orgullo ridículo de clase, y que ella trata y mira siempre con respeto, honra y afecto.

Descubrimos la fuerza del coraje y la bondad del joven David Copperfield, en su lucha por salir adelante en la vida en medio de las dificultades, así como los diversos personajes de su historia, como la cariñosa y entregada niñera Peggoty Ham y su hermano, o la extravagante y cordial tía Betsy Trotwood.

Nos acercamos al misterio de la que podemos denominar “redención del eros” con dos figuras que se alzan desde su postración: por un lado, el abogado alcohólico Sidney Carton, que entrega su vida al canjearse por el marido de Lucy Manette, condenado injustamente a la guillotina, en Historia de dos ciudades; y por otro, la pobre prostituta Nancy, que muere por defender al desventurado niño huérfano, en Oliver Twist.

Comprendemos que -a diferencia de los parámetros mundanos de la competencia y la ley del más fuerte- en realidad, el que ama siempre gana, aunque parezca derrotado. Así ocurre con diversos personajes en la espléndida novela Casa lúgubre: aparentes perdedores, como Ada Claire que acompaña a su marido en la caída, seducido por la expectativa falaz de una herencia; o la joven Esther Summerson, que se contagia de una enfermedad grave por cuidar a las familias miserables de los obreros; o Mr. Jarndyce, tutor de la joven, siempre paciente y dispuesto a echar una mano a todos; o el coronel George Runcewell, que arriesga su negocio por proteger a un niño de la calle; o Caddy Jelliby, que consigue contraer un matrimonio honroso y formar un hogar digno tras superar sus circunstancias familiares calamitosas; o, en fin, el barón sir Leicester Deadlock, que pasa por encima de su orgullo nobiliario por salvar a su mujer deshonrada: todos estos aparentes fracasados son los que salvan el mundo en que viven con gestos auténticos y discretos de amor sacrificado.

Además, reflexionamos sobre la misión educativa de la familia desde la doctrina católica, con la Vida y aventuras de Nicholas Nickleby, y la audacia del joven protagonista de la historia para denunciar los abusos infames y las vejaciones sufridas por los niños ilegítimos abandonados por sus padres en internados miserables.

Consideramos el valor de la sinceridad en las relaciones humanas, manifestada por diversos personajes de Vida y aventuras de Martin Chuzzlewit, en contraposición a la histriónica locuacidad del falso arquitecto y perfecto caradura Mr. Pecksniff, que malogra a sus hijas.

Recordamos el peligro de las ideologías intolerantes, impuestas a la masa aborregada con fuerza irracional y propagandística, en Barnaby Rudge. Una historia de las revueltas de los ochenta.

Para recordar la importancia del ocio sano y la fiesta alegre, nos servimos de la ayuda de Mr. Pickwick y su divertido club de personajes excéntricos y amables.

Asimismo, entendemos mejor la importancia del talante cordial y el buen humor con la ayuda de Cuento de navidad y el joven Bob Crachit, en contraste con el gruñón avaro Ebenezer Scrooge.

Podemos reafirmar el respeto sagrado que merece siempre la infancia, a partir de Almacén de antigüedades, con el acoso terrible sufrido por la pequeña y valiente huérfana Nell, que huye con su decrépito abuelo adicto al juego, para evitar la degradación de ser vendida como mercancía sexual.

Comprendemos los errores del positivismo utilitario y del pragmatismo a ultranza, superados por el afecto sincero y la bondad del corazón, en la novela Tiempos difíciles, con Sissy Jupe, la chica del circo que enseña humanidad al arrogante padre y maestro que maleduca a sus hijos con fatuas pretensiones científicas.

Vemos cómo la trampa nefasta del materialismo práctico resulta superada con el perdón generoso, en Dombey e hijo, gracias a la inmensa ternura de la pequeña Florence, que muestra a su padre, obsesionado con los negocios y con la posición social, la importancia de los valores del cariño familiar y del amor desinteresado.

Nos adentramos, en fin, en la cultura del cuidado tan ponderada por el papa Francisco, con la lectura de la última novela completa del escritor inglés: Nuestro amigo común; allí encontramos figuras entrañables y admirables, como la hermosa muchacha de extracción humilde Lizzy Hexam, pendiente siempre de su rudo padre y de su egoísta hermano menor; o el matrimonio Boffin, también de origen pobre, que acoge a un niño con minusvalía psíquica; o el joven John Harmon, que no solo se sobrepone a sus propias desgracias, sino que también recupera a la caprichosa Bella y saca lo mejor de ella; o, en fin, la trabajadora cojita y recelosa Jenny Wren, que se desvive por su padre alcohólico.

También aprendemos mucho con la gran escritora y amiga de Dickens Elizabeth Gaskell, autora que destaca por su fortísima denuncia social de la injusta situación de las clases obreras desfavorecidas en los suburbios industriales, como en su amargo relato Mary Barton, que muestra la vía de la reconciliación entre clases y personas contrapuestas, así como la colaboración y la complementariedad entre el hombre y la mujer, en la novela Norte y sur.

En William Thackeray conocemos a un agudo crítico de la hipocresía interesada en las relaciones sociales, en La feria de las vanidades, al describirnos las andanzas y maquinaciones de la hermosa pícara Becky Sharp.

Del gran escritor Oscar Wilde consideramos su desenmascaramiento mordaz de las falsedades en la vida personal y social, en el relato, a modo de parábola simbólica, El retrato de Dorian Grey.


3. Relatos de grandes pasiones afectivas


Después nos acercamos a diversos relatos que retratan con acierto el corazón y las grandes pasiones afectivas.

En primer lugar, consideramos las diversas novelas de la afamada Jane Austen.

Aprendemos de la historia de las hermanas Elinor y Marianne, en Sentido y sensibilidad, el necesario y delicado equilibrio entre razón y pasión, sabiduría del corazón y afecto cálido, para construir una relación esponsalicia adecuada y hermosa.

En Orgullo y prejuicio, Elizabeth Benett y Mr. Darcy nos llevan a pensar en el requisito de mantener una disposición interior humilde, dispuesta a superar los prejuicios y a cambiar para acoger al otro, y así vivir la verdad del amor de un modo justo.

Después, la discreta heroína Fanny Price, protagonista de Mansfield Park, nos enseña -en un entorno donde el flirteo sentimental y frívolo provoca graves desastres y rupturas matrimoniales- la prudencia como componente imprescindible de la estructura íntima del eros.

Con Emma, en la novela que lleva su nombre, comprendemos el acierto de aceptar con humildad las correcciones justas, que nos ayudan a superar la frivolidad superficial para rectificar, respetar a las personas y crecer interiormente.

Anna Eliot, la protagonista de Persuasión, nos guía para cultivar la paciencia en la tribulación sin ceder al desaliento o a la tristeza, así como el aprendizaje para discernir los consejos buenos de los nocivos.

En fin, el relato La abadía de Northanger nos enseña la necesidad de superar la ensoñación de la fantasía pueril para vivir con madurez el realismo y la objetividad en el mundo de las relaciones afectivas.

Por otro lado, aprendemos mucho con la gran escritora Charlotte Brönte, en su apasionante relato de la vida de Jane Eyre, una joven huérfana de hondo sentido moral cristiano y gran capacidad para la amistad y para el amor conyugal. Y también nos acercamos a la historia afectiva de Lucy Snowe y su vida trágica en la novela de la misma autora titulada Villette.

Su hermana Anna Brönte nos sacude con la contundente denuncia de la condición de la mujer sometida y ultrajada, que lucha por recuperar su dignidad personal y su puesto en la sociedad, en su novela La inquilina de Widefield Hall.

Nos adentramos también en algunos relatos de la gran escritora Marian Evans, más conocida por su pseudónimo George Eliot, autora de grandes obras como Middlemarch, Daniel Deronda, Adam Bede, que describe con acierto los rasgos perennes de la fidelidad con Maggy Tulliver, la bella hija del molinero, protagonista de la novela El molino del Floss, sometida a una dura prueba afectiva. O también el sentido cristiano del misterio del sufrimiento humano, en Silas Marner, el tejedor de Raveloe.

Nos acercamos incluso al gran literato Thomas Hardy, autor de obras como Judas, el oscuro, y Lejos del mundanal ruido, que nos espanta con su concepción fatalista y desesperanzada de la vida en sus relatos como El alcalde de Casterbridge.


4. Narraciones “góticas” y de aventuras


Pueden servirnos algunas narraciones de misterio y suspense, llamadas “góticas”, como las de Anna Katharine Green.

Gracias a Wilkie Collins, afamado escritor de relatos fantasmagóricos y amigo de Dickens, aprendemos del coraje de una gran mujer, Marian Halcombe quien, en la conocida novela titulada La dama de blanco, no ceja en su empeño por rescatar a su hermanastra de su terrible situación.

Continuamos nuestra visita a la exposición: entramos en la sala de grandes relatos de aventuras,como las de Julio Verne.

A partir de la historia de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, consideramos el sentido de la “soledad originaria” y el anhelo radical de comunión conforme a una antropología adecuada.

Con la ayuda del relato titulado Doctor Jekyl y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, consideramos el peligro de la ruptura esquizoide de la doble vida moral y los daños que provoca.


5. Relatos infantiles


Seguimos avanzando en la visita por la exposición narrativa. El encanto de la imaginación y la fantasía lo encontramos al transitar por la lectura de narraciones infantiles.

El escritor danés Hans Christian Andersen, con sus cuentos inolvidables como La reina de las nieves, que remeda con fuerza evocadora toda la historia de la salvación, nos lleva a la figura de Cristo que redimió al hombre mediante la belleza de su vida entregada, y que nos busca en nuestra condición de miserables pecadores para salvarnos y conducirnos a la vida de amor hermoso, dándonos una mirada nueva.

Edith Nesbit nos encandila con sus relatos de mundos mágicos, como Cinco niños y Eso, con el simpático duende prehistórico de las dunas, que nos lleva a reflexionar sobre la inocencia infantil y la dinámica del deseo humano. O, en su historia sobre Los niños de la vía del tren, que nos muestra la fortaleza y el tesón de una madre en dificultades por el encarcelamiento de su marido para sacar adelante a su familia.

Roald Dahl nos divierte y evade con sus narraciones originales y extravagantes, como el Gran gigante amigo, que nos enseña la protección que merecen siempre los niños ante los monstruos que pretenden devorarlos.

Nos adentramos con Lyman Frank Baum en su mundo maravilloso descrito en El Mago de Oz, lleno de personajes y lugares curiosos y de lecciones de vida.

Y, en fin, con James Mathew Barrie aprendemos lo absurda e insolidaria que resulta la caprichosa negativa de Peter Pan a crecer y hacerse responsable.


6. Recreaciones mitológicas


Llegamos en nuestro recorrido por las diversas salas de la exposición literaria al grandioso John Ronald Rue Tolkien, con su impresionante recreación mitológica de admirable hondura antropológica. Sus historias abarcan un entero mundo y su devenir. Sus personajes divinos y humanos, medianos y elfos, nos enseñan la importancia de algunos elementos para cumplir la propia misión en la vida, como el coraje, la compasión y la compañía. La lectura de libros como El Silmarillion, El Señor de los anillos y otros muchos relatos nos traslada a un cosmos lleno de belleza y de tensión dramática entre las fuerzas del bien y del mal.

En su amigo y colega universitario C. S. Lewis nos encontramos con una hermosa alegoría de la historia de la salvación en Las crónicas de Narnia, con lugares y personajes llenos de encanto y nostalgia. Aprendemos, por ejemplo, con el niño Eustace la lección de la necesaria transformación del corazón endurecido y desintegrado para aprender a amar con madurez.


7. Novela policíaca


También puede enseñarnos mucho otro género muy desarrollado en la literatura anglosajona: la novela policíaca, con maestros del suspense y la indagación del crimen, como sir Arthur Conan Doyle, Agatha Christie, Mary Elizabeth Braddon, Fergus Hume, Austen Freeman o Nicholas Carter.Gracias a la pluma del genial G. K. Chesterton descubrimos la sagacidad investigadora y la sabiduría humana del Padre Brown.


8. Grandes novelistas norteamericanas


En otra gran sala cruzamos el océano Atlántico para descubrir las preciosas sagas de autoras norteamericanas con valores familiares cristianos y figuras femeninas admirables, que nos enseñan además a apreciar el don de los hijos.

La canadiense Lucy Maud Montgomery nos presenta la semblanza y las andanzas de Anne Shirley, en Anna de Tejas verdes, joven de aguda inteligencia y gran corazón, original y testaruda, capaz de transformar su entorno y encandilar a las personas.

Louisa May Alcott nos introduce en el hogar de las hermanas March, en la serie de Mujercitas, para conocer las historias de mujeres de gran valía, en su empeño por abrirse camino en la vida y difundir en los ambientes el aroma del amor sincero y fecundo.

Willa Cather, con sus relatos realistas de la durísima vida de los emigrantes centroeuropeos de antaño, pioneros en tierras norteamericanas, nos asombra con caracteres sobresalientes como la protagonista de Mi Antonia.

Harriet Beecher Stowe, gran defensora de la causa abolicionista, nos conmueve con la dura y triste historia de los esclavos en La cabaña del Tío Tom.

O, en fin, Mary Jane Holmes, nos deleita con intensos dramas de pasiones románticas transidos de valores cristianos.


9. Grandes dramaturgos europeos


También nos acercamos a alguna obra de otros grandes dramaturgos europeos del XIX, de hondo sentido evangélico.

Como el profundo escritor ruso Fiodor Dostoievski, gigante moderno del espíritu cristiano, que nos hace pensar en la conciencia moral adormecida y despertada por el amor, con la historia del joven anarquista Raskolnikov en Crimen y castigo.

El conocido literato francés Víctor Hugo nos transmite, en el gran relato Los miserables, el sentido cristiano de la vida y del sufrimiento injusto, vencido con la misericordia.

El también francés Alexandre Dumas nos deleita con las desventuras y la epopeya de Edmundo Dantes en El conde de Montecristo, con la necesidad de superar el rencor mediante el perdón cristiano.

Algunos novelistas ingleses de comienzos del siglo XX nos muestran el poder de la gracia en situaciones de ruina moral. Así, Graham Greene o Evelyn Waugh, en Regreso a Brideshead.

Por último, se recogen las advertencias de famosas distopías contemporáneas de denuncia. Como la diatriba socio-política 1984, de George Orwell. O la angustiosa profecía del totalitarismo postmoderno en Un mundo feliz, de Aldous Huxley.


10. Relatos que enseñan a vivir


Con frecuencia se comienza un libro con la cita escueta de una frase de algún autor que resulta especialmente inspiradora para el trabajo realizado. En mi caso elegí estas dos afirmaciones concatenadas de la exhortación apostólica a los jóvenes titulada Christus vivit, del Papa Francisco: “Solo lo que se ama puede ser salvado. Solamente lo que se abraza puede ser transformado”.

De ahí nace el título de esta obra: “Transformar el amor”. Pues el amor humano no es algo espontáneo y automático, que funciona por sí solo con su propia dinámica interna de forma inexorable. No se debe olvidar que nuestra naturaleza está la herida por el pecado. Por ello, es imprescindible un trabajo de recuperación. En realidad, el ser humano en cuanto llamado al amor requiere ser trasformado con el auxilio de maestros de vida y de comunidades formativas. El que emprende la tarea de vivir y caminar junto a otros hacia una meta de trascendencia ha de ser educado, madurado, mejorado, en un proceso delicado y esforzado, artesanal, de purificación, sanación y aprendizaje constante. Y, como insinúa la sentencia papal mencionada, lo que más renueva y embellece el corazón y la entera existencia es la conciencia de ser amado personalmente, de modo único, incondicional y pleno. Ser querido de veras llena de sentido la propia existencia y motiva para desplegar lo mejor de uno mismo en la entrega de sí, en el don de uno mismo a los demás. Además, la gracia divina viene en ayuda de la debilidad humana de modo sobreabundante. Cristo es el redentor del corazón, que nos otorga las capacidades efectivas para superar las dificultades y vivir conforme a nuestra dignidad y al proyecto de Dios. Así ha ocurrido en la vida de los santos. Por ello, a lo largo del libro aludimos a diversos cónyuges cristianos y matrimonios ejemplares, cuyo testimonio manifiesta el cumplimiento heroico de la vocación conyugal en la vida concreta.

Después viene el subtítulo del libro: Matrimonio y esperanza en los grandes relatos”. El ámbito considerado es el matrimonio en cuanto fuente de esperanza en algunas narraciones de ficción. La alianza de amor conyugal es el espacio querido por Dios para engendrar y educar la vida humana, para desplegar al máximo su virtualidad. Es la escuela del amor verdadero y hermoso. Brota del compromiso mutuo del varón y la mujer que, releyendo el lenguaje esponsalicio del cuerpo y del corazón, se comprometen y entregan de por vida para construir humanidad. La promesa divina fundamenta, precede y acompaña a la promesa mutua de los esposos. El don de Dios, al superar las fracturas humanas, hace brotar la esperanza de un hogar de amor bello, fiel y fecundo, participación humana del misterio de la comunión trinitaria familiar de las divinas personas.

En definitiva, los grandes relatos, cuando son auténticos y reflejan la verdad del amor en las variadas vicisitudes de la existencia, muestran la esperanza segura de vida plena que nace del amor de los esposos y, así, enseñan a vivir mejor, a cumplir el sueño de Dios y del ser humano en cada matrimonio y familia para bien de la entera sociedad, como gestación en la tierra del reino de los cielos.


Muchas gracias.

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