top of page

Pedro Ballester: “Soy numerario del Opus Dei, tengo cáncer y lo ofrezco por la Iglesia y por usted”

  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

Con estas palabras, Pedro Ballester confesaba al Papa Francisco su profunda fe y su fidelidad a la vocación recibida. Tenía apenas 21 años. Hoy, ocho años después de su fallecimiento, su causa de canonización avanza y podría convertirse en uno de los primeros santos de la llamada generación Z. La figura de Pedro Ballester, presente en el próximo Taller de apóstol




Con estas palabras, Pedro Ballester confesaba al Papa Francisco su profunda fe y su fidelidad a la vocación recibida. Tenía apenas 21 años. Hoy, ocho años después de su fallecimiento, su causa de canonización avanza y podría convertirse en uno de los primeros santos de la llamada generación Z.


Con estas palabras, Pedro Ballester confesaba al Papa Francisco su profunda fe y su fidelidad a la vocación recibida. Tenía apenas 21 años. Hoy, ocho años después de su fallecimiento, su causa de canonización avanza y podría convertirse en uno de los primeros santos de la llamada generación Z.


Pedro fue un chico normal: el mayor de tres, amigo de todos, cercano y alegre. Su vida cambió cuando descubrió el amor de Dios y su vocación en el Opus Dei. Así lo contaba con inmensa alegría a su familia el día que fue admitido en la Obra.


De recibir a entregarse


Mientras Pedro cursaba el bachillerato, sus padres decidieron mudarse de Mallorca a Huddersfield. Dejaba atrás la tierra donde había contagiado su alegría a tantos. Aunque la noticia le produjo un lógico pesar, aceptó la decisión con serenidad y una sonrisa. Su padre recordaría después que aquella mudanza fue una cruz, pero también una oportunidad en la que Pedro comenzó a entregarse con mayor profundidad a Dios.


En Manchester se implicó activamente en una ONG que ofrecía mentorías a niños provenientes de Somalia y de otros países marcados por la guerra. En casa hablaba frecuentemente de ellos y se preocupaba sinceramente por sus dificultades. También tenía la costumbre de invitar a planes y encuentros a quienes podían sentirse solos, procurando que nadie quedara excluido.


Una fe compartida


En una excursión escolar pidió permiso para asistir a Misa. El profesor le respondió que, al ser menor de edad, no podía dejarle ir solo; sin embargo, si reunía a cinco compañeros más, los acompañaría. Pedro logró convocar a sus amigos —varios de ellos no católicos—, quienes aceptaron con naturalidad. Finalmente, asistieron juntos a la Eucaristía. Esta anécdota muestra el carácter apostólico de Pedro Ballester, quien no se contentaba con

vivir la fe privadamente, sino que buscaba compartirla con los demás por medio de la amistad.


El P. Joseph Evans, capellán de Greygarth Hall en Manchester, afirmó a EWTN News: “Se interesaba genuinamente por ti. Inspiraba a la gente de una forma muy natural. Conectaba con las personas y les hablaba de Dios”.


Un amigo de la familia recordaba: “Raramente hablaba de sí mismo; prefería escuchar. Quería que tú hablaras, que te abrieras”. A su funeral asistieron más de 500 personas, una cifra que sorprendió incluso a su propia familia.


“He dado mi vida con mi vocación”


Cuando recibió el diagnóstico de cáncer, el cirujano confirmó la gravedad de la enfermedad. Al ver a su madre llorar, Pedro le dijo con serenidad: “Dios da la cruz a sus amigos, y yo le he dado mi vida con mi vocación”.


Vivió la enfermedad con esa misma paz y ofreció su sufrimiento por la Iglesia y por el Papa. Hasta hoy se han atribuido más de 150 favores a su intercesión y su devoción sigue creciendo. Su tumba en Manchester recibe constantemente la visita de numerosos peregrinos.


Camino a la santidad

La causa de canonización, impulsada por el Opus Dei, destaca que la vida de Pedro puede ayudar a muchos jóvenes de su generación a descubrir a Dios y encontrar la verdadera felicidad. Su testimonio demuestra que, también en nuestro tiempo, la entrega generosa por amor a Dios y al prójimo sigue siendo el camino más pleno.



Fuentes:

BBC: «Un estudiante extraordinario podría ser el primer santo de la generación Z- - Opus Dei

Estudiante, admirado en vida y que murió a los 21 años por cáncer de huesos, podría ser canonizado como el primer santo de la generación Z

Pedro Ballester Arenas: Nunca he sido tan feliz

 
 

© 2020 BY RODOBARRO

bottom of page