"Los mayores problemas de las diócesis tienen que ver con el secularismo"
- 12 abr 2022
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Recogemos Ćntegramente una entrevista con monseƱor JosĆ© MarĆa Yanguas, obispo de Cuenca, publicada en Infovaticana.

Mons. JosĆ© MarĆa Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), Diócesis de Calahorra y La Calzada-LogroƱo.
Siguió los estudios eclesiÔsticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1971 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma Diócesis.
En 1971 inició en Pamplona los estudios de FilosofĆa y en 1974 los de TeologĆa en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en 1978 el doctorado en TeologĆa y en 1991 el de FilosofĆa en la misma universidad.
Fue nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005. Recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca en la Catedral el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo.
P-Lleva casi 17 años al frente de la diócesis de Cuenca, ¿qué balance hace de todos estos años como obispo de Cuenca?
R-He dicho en alguna otra ocasión que, si ya en cualquier tarea humana no es sencillo hacer balances objetivos que respondan a la realidad, en las cosas de Dios todavĆa resulta mĆ”s problemĆ”tico. El examen o la valoración exacta de los aspectos positivos o negativos de estos aƱos como Obispo de Cuenca deberĆan hacerlo los fieles diocesanos; en Ćŗltima instancia corresponde a Dios nuestro SeƱor, que es quien verdaderamente conoce bien todas las circunstancias y cuenta con todos los elementos para hacer un balance exacto. Por lo que a mi toca, el paso de los aƱos me hace ver con mayor claridad las deficiencias personales, los campos de la pastoral diocesana que podrĆa haber cultivado mejor, a los que hubiera debido dedicar mĆ”s atención o que debiera haber impulsado con mĆ”s vigor. Por mĆ”s que uno haya puesto todo su empeƱo y dedicado lo mejor de sus energĆas, eso no evita que advierta con mĆ”s claridad las carencias y deficiencias que los aciertos y logros.
P-Cuenca es una diócesis muy rural, ĀæquĆ© desafĆos cree que tiene pendientes desde el obispado?
R-La diócesis de Cuenca es, en efecto, una diócesis eminentemente rural y, ademĆ”s, en progresiva despoblación. Tiene 322 parroquias, de las cuales casi el 50% cuenta con menos de 100 habitantes y el 30% entre 10 y 500. Solo 13 parroquias tienen mĆ”s de 5.000. La despoblación se agudiza y crece aƱo tras aƱo. En enero de 2.011 contaba con unos 219.000 habitantes; ocho aƱos mĆ”s tarde, esa cifra se reducĆa a 196.329, siendo su extensión de algo mĆ”s de 17.000 km². A eso hay que aƱadir el progreso envejecimiento de sus gentes, que hace que en un buen nĆŗmero de parroquias no haya nacimientos ni jóvenes, factores que condicionan grandemente la vida parroquial.
Ya solo estos hechos plantean serios problemas de atención pastoral, mĆ”s todavĆa si tenemos en cuenta que hasta los aƱos 60ā del siglo pasado los pueblos eran realidades bien equilibradas por franjas de edad y la mayor parte de ellos contaban con sacerdote. Hoy, en cambio, es frecuente que un sacerdote deba atender cuatro o mĆ”s pueblos con muchas personas mayores y apenas algunos niƱos o jóvenes.
Con todo, los problemas mayores de la diócesis son comunes a los que sufren otras diócesis de EspaƱa, y tienen que ver con el secularismo, la desconexión entre fe y vida, la pĆ©rdida de valores morales, el hedonismo que hace que la Cruz de Cristo resulte para muchos incomprensible, las ideologĆas que ofrecen por toda clase de medios una visión de Dios, del mundo, del hombre y de la sociedad ajena, cuando no contraria, a la visión que proporciona la fe.
Debo decir tambiĆ©n, en honor a la verdad, que la diócesis de Cuenca conserva en buena parte, sus raĆces cristianas. En buena parte se debe a la religiosidad popular, fuertemente arraigada en sus gentes.
P-Recientemente celebramos el DĆa del Seminario, Āæen quĆ© situación se encuentra el seminario de la diócesis? ĀæVe peligrar el relevo generacional?
R-Gracias a Dios, el Seminario goza de una relativa buena salud. No solo se viene manteniendo un aceptable nĆŗmero de vocaciones, sino que en los Ćŗltimos aƱos ha experimentado un ligero repunte, sobre todo en el Seminario Mayor. Pienso que la pastoral vocacional se estĆ” llevando muy bien, con ilusión y entrega, y todo invita a la esperanza. Ha calado hondamente en los seminaristas que deben ser ellos los primeros promotores de la pastoral vocacional. Su presencia en las actividades diocesanas, catequesis, campamentos, convivencias, va haciendo crecer en el pueblo de Dios su responsabilidad en este campo. Por otra parte, es de relevar que la mayorĆa de los seminaristas mayores tiene un tĆtulo universitario. El ambiente en el seminario es francamente bueno tanto desde el punto de vista intelectual como espiritual y apostólico. Si tenemos en cuenta solo el nĆŗmero de fieles de la diócesis, la presencia del sacerdote estĆ” asegurada en las comunidades cristianas con un cierto nĆŗmero de miembros.
P-Hace unas semanas presidió la clausura de la Fase Diocesana del proceso de beatificación y canonización de los Siervos de Dios JoaquĆn MarĆa Ayala Astor y 86 compaƱeros mĆ”rtires, ĀæquĆ© destacarĆa de este proceso tan importante para la diócesis?
R-Hay que hacer notar que la mayor parte de los mĆ”rtires, cuya causa de Beatificación ha concluido en la llamada āfase diocesanaā, pertenecen a distintas Ćrdenes religiosas, si bien todos ellos o nacieron o sufrieron el martirio en el territorio de esta diócesis. La celebración de los momentos mĆ”s importante en el camino de estos mĆ”rtires hacia su beatificación y canonización sirve para poner en el centro de la atención a unos cristianos que dieron la vida por su fidelidad a la fe, prefiriendo la muerte antes que renegar de ella. Son para todos un ejemplo de vida coherente y de fortaleza en la prueba. El reconocimiento de su amor a Cristo hasta la muerte constituye un ejemplo luminoso de vida cristiana, y representa un estĆmulo para una fidelidad, cada vez mĆ”s total y autĆ©ntica, a Dios nuestro SeƱor.
La obediencia a las legĆtimas disposiciones de la autoridad tiene un motivo sobrenatural
P-En el mes de enero permitió la vuelta de la Misa Tradicional en la diócesis de Cuenca, ¿qué opinión le merece el Motu Proprio Traditionis Custodes?
R-En la diócesis se ha cuidado de seguir siempre lo dispuesto en cada momento por el Santo Padre para la Iglesia universal. Los fieles cristianos saben que el Romano PontĆfice es Pastor de la Iglesia universal y tiene potestad ordinaria, suprema, plena, inmediata y universal en ella; una potestad que puede ejercer siempre libremente. Cuando el Papa ejerce esa potestad, todos los cristianos hemos de obedecer sus disposiciones. TambiĆ©n, es obvio, cuando estas se toman en materia litĆŗrgica. Al Romano PontĆfice compete ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal y, segĆŗn el derecho, tambiĆ©n al Obispo diocesano en su diócesis. Lo importante no es que algunas de esas decisiones puedan agradar mĆ”s o menos a una persona o, incluso, que se tengan por mĆ”s o menos acertadas. La obediencia a las legĆtimas disposiciones de la autoridad tiene un motivo sobrenatural; es evidente, por tanto, que no se fundamenta en que lo mandado coincida con el propio gusto o con el propio parecer. Si dependiera de uno o de otro, siempre se podrĆan encontrar razones para no obedecer.
P-Dentro de la CEE es usted miembro del Consejo de Asuntos JurĆdicos, ĀæquĆ© temas se tratan en esa comisión?
R-El Consejo de Asuntos JurĆdicos, como el mismo nombre indica, tiene función consultiva, de asesoramiento. Su cometido es dictaminar sobre las consultas que le formulan los distintos órganos de gobierno de la Conferencia Episcopal, con el fin de que su actividad sea conforme a derecho; en algunos casos la consulta es preceptiva Pero tambiĆ©n las diócesis y otras entidades eclesiales puede dirigirse al Consejo solicitando su parecer en los asuntos de su competencia. El Consejo puede abordar tambiĆ©n āmotu proprioā el estudio de asuntos que considera de particular interĆ©s para los Obispos espaƱoles, poniendo a su disposición el resultado de sus trabajos.
P-Antes también formó parte de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe ¿cómo cree que la Iglesia debe defenderse de esas corrientes que intentan cambiar asuntos relacionados con la fe, moral y doctrina católica?
R-Pertenecà en efecto a esa Comisión y, tras pasar por la de Seminarios y Universidades, he vuelto a dicha Comisión. Es tarea de la Congregación promover y tutelar la integridad de la doctrina católica sobre la fe y la moral y buscar una inteligencia mÔs profunda de la misma, con el fin de dar respuesta a las nuevas cuestiones que se plantean. La Congregación examina y da su parecer sobre los documentos de la propia Conferencia que tienen que ver con la fe o la moral. En su labor de tutela examina los escritos que puedan resultar dañosos o quizÔs incluso contrarios a la fe y las costumbres, y en diÔlogo con los autores, busca superar los problemas planteados. Por otra parte, publica notas doctrinales o estudios sobre los diversos temas de actualidad en la Iglesia y en la sociedad civil, con el fin de ofrecer su contribución al recto planteamiento y esclarecimiento de los mismos a la luz de la fe y de la doctrina de la Iglesia. La última Nota Doctrinal emanada por la Comisión versa, por ejemplo, sobre la objeción de conciencia, un tema que estaba necesitando una clarificación.
P-Usted tambiĆ©n formó parte de la oficina de la Congregación para los Obispos. Hasta hace unos dĆas, el Opus Dei dependĆa de esa Congregación, Āætiene sentido mover al Opus Dei al Dicasterio del Clero?
R-TrabajĆ© en efecto como Oficial de la Congregación para la los Obispos de noviembre de 1989 a enero de 2006, siendo ordenado Obispo de Cuenca este mismo aƱo. El Santo Padre con la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, del pasado 19 de marzo, ha reorganizado la Curia Romana. En la nueva organización, la Prelatura personal de la Santa Cruz y Opus Dei, que hasta entonces dependĆa de la Congregación para los Obispos, ha pasado a depender de la del Clero. El Prelado de la Obra, con un Mensaje del mismo 19 de marzo a todos los fieles del Opus Dei, comentaba la noticia con estas palabras: āCambia el interlocutor ordinario con la Santa Sede (ā¦) pero no se modifica en nada la sustancia de la Prelatura del Opus Dei, formada por laicos y sacerdotes, mujeres y hombres, como se establece en los Estatutos que la Sede Apostólica dio a la Obraā. Como respuesta a su pregunta, hago propio un comentario tan autorizado.
P-Por Ćŗltimo, ĀæquĆ© mensaje lanzarĆa de cara a la Semana Santa?
R-Cuando nos encontramos inmersos en una de la fases del SĆnodo de los Obispos que el Santo Padre ha querido abrir a la participación de toda la Iglesia, serĆ” bueno recordar que los desfiles procesionales que se celebran en estos dĆas en todos los pueblos y ciudades de EspaƱa ponen de manifiesto la condición de la Iglesia como Pueblo de Dios que peregrina en ese mundo, bajo la acción del EspĆritu Santo, hacia la patria celestial, siguiendo las huellas del Maestro y de aquellos que mejor han seguido su ejemplo: MarĆa y los Santos. Un Pueblo santo, obediente a la llamada a la santidad que Dios dirige a cada uno y a la entera Iglesia, en el que todos somos participes de la misión que el SeƱor nos ha confiado y de la que todos somos responsables: anunciar con nuestra palabra y nuestras vidas, coherentes con la fe, el Evangelio de la salvación, a la vez que edificamos el Reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenĆ”ndolos (leyes, instituciones, ciencia, cultura, economĆaā¦) segĆŗn Dios (cf. Vaticano II, Lumen Gentium, 31).
