De retiro espiritual en un lugar de La Mancha...
- Ateneo de Teología
- 3 ene
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La invitación de León XIV en la última catequesis del año, en la audiencia del 31 de diciembre ya pasado, fue ofrecer una reflexión basada en el jubileo de la esperanza y en el corazón de la Navidad, recordando que caminamos hacia una meta que transciende el tiempo, sostenidos por el amor de Dios que en Cristo nos ofrece perdón, vida nueva y esperanza para el futuro.

¡Curioso! Parecía una trilogía que se nos había propuesto antes y que nos venía a propósito para ese comenzar y recomenzar siempre presente en la vida sacerdotal. Fue esta reflexión justamente la que movió a un grupo de sacerdotes de Cuenca, Madrid, Toledo y Guadalajara a juntarse los días finales de año para rezar en Mota del Cuervo, ciudad de La Mancha.
Hacer un retiro espiritual largo en esas fechas sugiere mucho: estamos terminando un año, es un momento oportuno para hacer una revisión de vida, recogerse en oración, buscar el silencio, desgranar las cuentas del Rosario -alguna vez en la Ermita de Manjavacas-, empaparse de las escenas del Via Crucis, y ponernos ante la Custodia para adorar a Dios: ¡Jesús en la Eucaristía!.
Buscar el silencio: deseábamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, admirable e indispensable hábito del espíritu tan necesario para nosotros que estamos tan aturdidos por tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces de nuestra ruidosa y agitada vida moderna. Queríamos recogimiento e interioridad para acoger las buenas inspiraciones de lo Alto y la doctrina de los buenos maestros del espíritu.
Este año nuestro libro de apoyo fue Camino, obra de San Josemaría Escrivá y libro de espiritualidad que ayudó a muchas personas a encontrar el camino de la santidad. El libro alcanzó el año pasado la edición número 100 en castellano y esta razón nos parecía suficiente motivo para rezar con Camino, al que podemos añadir que su alcance completo llega a más de 500 ediciones en 142 traducciones y 5 millones de ejemplares vendidos. Así se convirtió en el cuarto libro en castellano más traducido de la historia después de El Quijote y dos libros de García Márquez según informe del Instituto Cervantes. Valía pues la pena repasar tantos puntos de meditación que despertaron nuestro interés y removieron nuestro espíritu. Mirando ahora estas notas ve uno mismo que el objetivo se consiguió de sobra.
Agradecimos mucho a don Jesús Muñoz, párroco de La Mota del Cuervo, que se ocupa de la administración de esta casa de espiritualidad diocesana las múltiples atenciones recibidas y el buen servicio que tuvimos. Es el séptimo año seguido que acudimos y nos parece que se trata de una buena experiencia que deseamos continuar.
José Ignacio Varela
Director del Ateneo de Teología
