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Manuel López Vega: un sacerdote del Ateneo, camino de los altares.

Presentamos la estampa para la devoción privada al sacerdote don Manuel López Vega fallecido con fama de santidad. Como enseña la Iglesia, de conformidad con los decretos del Papa Urbano VIII, “declaramos que en nada se pretende prevenir el juicio de la Autoridad Eclesiástica, y que esta oración no tiene finalidad alguna de culto público”.


El motivo para hacer esta presentación no es otro sino referir que don Manuel López Vega pasó los últimos años de su vida en Madrid, donde también vivía buena parte de su familia, en la Residencia Sacerdotal de la calle San Bernardo. Acudía al Ateneo de Teología como socio de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz para recibir los medios de formación y mantener muchos encuentros con sacerdotes; lo hacía siempre muy a gusto y se podía apreciar como esperaba con ganas el día de reunión en el Ateneo. Cuando ya por la evolución de su enfermedad no salía a la calle los sacerdotes del Ateneo de Teología iban a verle y compartir buenos ratos con él, generalmente, en su habitación. El dos de enero de 2019, en Madrid, entregó santamente su alma a Dios, dejando en todos los que le habían conocido el poso de una profunda y auténtica vida sacerdotal.


Sacerdote entregado a todos, hermano amado, amigo incondicional, persona cercana a los pobres y necesitados, había nacido en Écija (Sevilla) en 1923 en una familia humilde y cristiana. Alumno de los salesianos, durante toda su vida tuvo una gran devoción a María Auxiliadora. Manifestó siendo muy joven su deseo de ser sacerdote y decía: quiero ser sacerdote para salvar muchas almas y llevarlas al Cielo.

Vio cumplido este deseo el 7 de noviembre de 1948 al recibir la ordenación sacerdotal en Sevilla. Inició entonces su ministerio pastoral en Alosno, Minas de Tharsis, Villanueva de las Cruces; después fue párroco de Bonares donde con la pastoral tradicional (catequesis, cultos abundantes, apostolado con la juventud …) favoreció las vocaciones religiosas y sacerdotales. En 1957 fue trasladado a Gibraleón, y en 1968 destinado a la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Huelva, donde permaneció hasta su jubilación.


Don Manuel ha sido un gran operario en la Viña del Señor. Trabajador incansable, se distinguió por su cercanía, sencillez y buen humor, así como por su devoción eucarística y su amor a la Virgen María. Donde estuvo sembró y recogió abundantes frutos.


Se han recogido ya abundantes testimonios sobre su vida. Quizá alguno más, al leer esto, podáis redactar el vuestro. Hay permiso del obispado para hacer las gestiones que conducen a iniciar su proceso de beatificación. En este proceso está la Hermandad del Calvario fundada en la Parroquia onubense de la que don Manuel era párroco.


Quiénes recibáis gracias por su intercesión no dejéis de comunicarlas: causadonmanuel@gmail.com

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