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José Manuel Horcajo cruza con frecuencia el Puente de Vallecas cuando viene al Ateneo y muchas veces más

  • 4 jul
  • 3 min de lectura

Sin ir más lejos lo hice en la semana del 15 al 20 de junio cuando se me presentó

la oportunidad de visitar y disfrutar de Guadalajara, capital de Jalisco, en México.




La ocasión fue para dar unas conferencias invitado por don Horacio Fernández, un empresario mexicano que ha desarrollado una intensa labor social con la gente más marginada de Guadalajara, por medio de su propia Fundación “Fratelli Tutti”.  Justo llegué en los días más eufóricos del Mundial pues la selección mexicana se enfrentaba con Corea. En medio de un bullicioso ambiente pude visitar a la patrona, la Virgen de Zapopan (como se puede ver en una de las fotografías que adjunto) y diversas parroquias en las que se veía un gran fervor en las gentes que entraban y rezaban. 


El programa se inició con un encuentro con cuarenta sacerdotes para hablar sobre la labor social y la evangelización. Ésta ha sido también la temática que pude desarrollar ante trescientos seminaristas del seminario de Guadalajara. Visité la Universidad Panamericana y la UNIVA de la archidiócesis. En ella, además de mantener una conversación amistosa con las autoridades, tuve dos encuentros con directores de colegios y laicos implicados en la pastoral social. Se habló del emotivismo de la juventud, de la esperanza y de la fortaleza de la fe a la hora de dar un testimonio de caridad.


El momento que más me impactó de estos días fue la visita a la Fundación en una barriada marginal de 30.000 personas y llena de miseria, donde están levantando una maravillosa obra de caridad y justicia. Todo un regalo para el corazón. Fue llegar a Madrid y en lo planes de la Parroquia estaba acudir al Santuario de Fátima en Portugal para hacer una peregrinación que nos diera la oportunidad de agradecer a la Santísima Virgen la abundante actividad desarrollada durante este curso académico sobre todo con motivo de los cursos de catequesis y otros encuentros y reuniones propias de cualquier centro parroquial. Algunos me recordaron la presentación del último libro “Oigo en mi corazón” presentado recientemente en la misma parroquia. Escribí este libro con el propósito de motivar a los lectores a descubrir la voz de Dios en su vida pues estoy convencido que Dios habla a cada uno con la misma melodía, pausas, acentos, incluso con la misma entonación, durante toda su vida para que uno se vaya acostumbrando a esa relación amistosa con Él, al diálogo que debemos mantener, y sobre todo a buscar su rostro. Ahora cuando escribo recuerdo unas palabras de una gran santo, san Josemaría Escrivá que hace muchos años a uno de aquellos primeros estudiantes que acudían a su dirección espiritual … “que busques a Cristo, que encuentres a Cristo, que ames a Cristo” tres etapas que señalan un itinerario espiritual y algo así sugiero en el libro. Sin duda había en esto un motivo más para la acción de gracias a María en Fátima.



La vuelta me dejó en Oporto. Los demás regresaban a Madrid pero la tarde del

domingo me esperaba una Conferencia para unas 120 personas y la razón no era

otra que tratar sobre el contenido de Al cruzar el puente … traducido al portugués

“ao cruzar a ponte” que despertó curiosidad e interés en muchos.





El libro guarda relatos y sucesos de un barrio de Madrid muy característico como es el Puente de Vallecas en que se enclava la Parroquia que me fue confiada. La acción social que en ella se realiza es abundante y la colaboración de voluntarios inmensa.

El lunes por la mañana regrese a Madrid. Desde el aeropuerto fui directamente al Círculo, es lo que hago siempre ese día en el Ateneo de Teología, porque los sacerdotes no podemos parar de aprender.


José Manuel Horcajo Lucas.

Párroco de San Ramón Nonato.

Profesor de la Universidad de San Dámaso.

 
 

© 2020 BY RODOBARRO

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