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El Rector de Torreciudad nos acompaña en el Ateneo

En las primeras estribaciones del Pirineo, Cordillera que nos separa del resto de Europa, se yergue espléndido el Santuario de Torreciudad. Su actual construcción moderna con un estilo muy singular, que despierta la atención de los expertos en arquitectura, cumplirá en dos años el medio siglo de existencia.


Como Santuario Mariano, visitado por miles de fieles que acudían a venerar a la Santísima Virgen en la advocación de Nuestra Señora de Torreciudad se remonta al siglo XI. Desde entonces y hasta ahora son muchas las oraciones que los fieles de la Iglesia han puesto en manos de la Virgen convencidos de su omnipotencia suplicante ante el Padre de las Misericordias.


Sujeto de su protección maternal, en tiempos más recientes, fue San Josemaría Escrivá, a quien su madre llevó hasta la Virgen de Torreciudad para agradecer el milagro de su curación cuando apenas tenía dos años de edad.


Como agradecimiento a la Santísima Virgen y testimonio inagotable de su amor, San Josemaría quiso que se levantara a la Virgen el Santuario en el que ahora se venera su antigua Imagen -restaurada y esbelta-, con aportaciones económicas de fieles de todo el mundo. Y hoy, gracias al alcance al que ha llegado el conocimiento de esta advocación mariana, por el mismo crecimiento y expansión del Opus Dei, son también numerosos los fieles de la Iglesia repartidos por todo el mundo que siguen acudiendo al Santuario para rezar a Nuestra Señora, para pedir un favor, para agradecer ……. Para poder quizá dar testimonio de un favor inigualable: aquel por el que San Josemaría quería que fuera la razón de ser de este Santuario, la conversión del propio corazón a Dios, punto de partida para llegar a alcanzar una profunda vida cristiana.


Hoy, el Santuario de Torreciudad es un lugar al que llega muchísima gente. Su Rector, Don Ángel Lasheras, nos habló de distintas actuaciones de la Santísima Virgen en favor de los fieles que la visitan y le rezan. ¡Eso es lo principal! Luego nos brindó una panorámica de cuanto ofrece Torreciudad a quienes allí acuden, y las mejoras previstas para que todos los peregrinos que se trasladen allí se encuentren a gusto y sean ellos mismos quienes arrastren luego a otros amigos a visitar a la Virgen Santísima venerada en esta multisecular advocación que, generó en el entorno, una auténtica devoción de los fieles cristianos que, como los padres de San Josemaría fueron con su hijo el niño Josemaría hasta Ella para a-gra-de-cer. Nos decía que ellos se planteaban los próximos 50 años del Santuario Reciente y Moderno, como un nuevo y apasionante reto en el que volcar trabajo y creatividad. Le gustaba pensar a Don Ángel Lasheras que fuera o, se le pudiera llamar, el Santuario de las familias, por el número creciente de familias que lo visitan. De hecho la tradicional Jornada de las Familias que tiene lugar en el mes de Septiembre es uno de los puntos de inflexión hacia arriba en el trayecto mariano de cada año.


Ciertamente el actual Santuario de la Virgen de Torreciudad, por lo escrito hasta aquí, prolonga y hace universal esta historia de amor nacida hace diez siglos a orillas del río Cinca. En nuestro tiempo constituye un importante foco de devoción mariana y un lugar muy favorable para vivir un encuentro con la Virgen. En su actividad se plasma cuanto decimos en estas líneas cumpliendo así los deseos de San Josemaría de que sea un buen instrumento de formación cristiana para visitantes y peregrinos, con todos los instrumentos modernos que lo facilitan, y de que contribuya al desarrollo del entorno por ejemplo -sin más- con tanto viajero a Torreciudad, que hace parada y fonda.


Y a los pies de la obra moderna, la restaurada Ermita, distinguida y esbelta, guarda la historia de tantos siglos que ya han pasado. Un detalle de la devoción a la Virgen de los lugareños parte de una mujer de esos alrededores. En los que podemos llamar tiempos recientes mirando 60 años atrás, dos creyentes hicieron una excursión por esos caminos. Se encontraron a esa señora y le preguntaron por la Ermita y la Virgen. Quisieron saber si la Ermita estaría abierta o podría estar cercano el santero. Ella, con total decisión, les contestó …. si estará abierta la Ermita yo no se lo puedo decir; pero ustedes igualmente vayan hasta allí, que aunque esté cerrada, la Virgen igualmente se lo ha de agradecer.


José Ignacio Varela González

Director del Ateneo de Teología

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